Dicen que cada uno, voluntaria o involuntariamente, genera su propio karma. Esto es que cada acción genera una reacción, o una causa provoca una consecuencia. Y Carlos Monti no escapa a ello. Enfrente de la escenografía de Informadísimos está el decorado de otro programa, pero no cualquiera: nada más ni nada menos que el de Rumores, ciclo que Monti condujo y produjo durante años junto a su ex compañera, Susana Roccasalvo (es sabido que la relación entre ellos no terminó bien). Por esas cosas del destino, o justamente por el karma de los dos, aunque salen por diferentes canales, ambos trabajan actualmente en el mismo estudio, en el cuarto piso del edificio ubicado en Esparza y Rivadavia, en el barrio de Almagro de
“Vi tu mensaje”, me dice Monti después de saludarme (yo le explicaba el por qué de mi ausencia el día que habíamos acordado). “Casi me agarra un piquete y no llego”, se le escucha decir luego. Faltan minutos para las diez de la mañana. Está por comenzar Informadísimos, que se emite por Magazine.
Me miran mientras no paro de escribir. Muchos no saben quién soy. “¿Sos de la producción de Rumores?”, me pregunta uno alarmado. Estoy parado justo arriba del logo de ese programa. Después de responderle que no, me dice: “¡Ah! Sino no podés estar. Además como hay pica entre ellos...”.
"¿Por qué le cortaron las orejas?", le pregunta Barbie en un corte al que tiene tres perros boxer. Es por estética y para evitar otitis, le responderá. "No quiero más besos en la boca", cantan todos y corte de nuevo.
Monti avisa que todavía no le den el detergente para chiviar. Mientras un hombre habla de artrosis y artritis, el conductor le pone azúcar al café y lo toma. Bailan y cantan. "Bailá conmigo", le dice la locutora, Susy, a Manu, quien está con el palo de amasar. Está llegando el mediodía. Se siente un aroma a choclo y demás verduras. Es que, en el mismo estudio luego sigue Cucharita Cucharón, con Jimena Monteverde.
"Hoy está caldeado el tema", dice Manu por lo bajo. Lio se acomoda el pelo y se retoca el maquillaje. No anda su Notebook. Se lo comunica a Monti. Manu se manda un bocado que parece atragantarse. Piden silencio más de una vez. El plasma no anda. "Estoy atorada", larga Susy mientras come facturas y otras cosas de la cocina. "Hoy la primavera me pegó mal", confesará después. Le hacen un plano de costado que no le gusta.
"Vamos que venimos", avisan, justo el nombre de un ciclo anterior que hizo Monti. Manu se peina con la mano en el vidrio del horno. Come lechuga. "¿Todo bien?", me pregunta Susy levantándome el pulgar a unos metros de distancia desde su escritorio. Nos habíamos visto el día anterior. "Levantan el ego", me comenta. Luego con un invitado decodifican señales de la Biblia. Mili, la hija de Monti que está en la producción, pregunta si está lo que pidió y le da una llave a Paula, una de las camarógrafas que también se acordará de mí aunque en un principio no sabe bien de dónde. Me siguen preguntando quién soy y qué anoto. "¿Qué vas a poner?", me pregunta Lio. Me saluda gente que no sé bien quién es y después sí.
Monti pregunta en qué ruta se mató Gilda. Es la ruta 2 contestarán. Bailan su música con una imitadora de la cantante tropical. "¿Qué vas a conocinar? Hay algo de pollo", se le esucha decir a alguien del programa que sigue. Más música. Llega Alejo para cantar. Cuando termina, se va y me saluda: "Hola máster". Manu se mete la espátula en la boca. Y todos corriendo porque ya empezó el programa de cocina. Monti parte ráudamente en un taxi con su hija.
Agustín Tauler
Foto gentileza: Alejo (Facebook)




























