Homenaje al autor de exitosas telenovelas de la televisión argentina de las décadas del 60 y 70, como Rolando Rivas, taxista, Piel Naranja y Una voz en el teléfono.
Por Irma Roy (Festival y Mercado de la Telenovela Internacional - Mar del Plata).
Alberto Migré siempre fue muy creativo. Creó el radioteatro y el teleteatro que fue emblemático. Sus programas empezaban diciendo: 'Alberto Migré presenta', como la Warner. Era una marca registrada, de enorme sensibilidad. Era como un nervio que caminaba. Tenía la manía de musicalizar sus programas. Era un autor de izquierda. Amaba a sus actores y los defendía a capa y espada. Contaba su vida mediante los relatos. Era un pintor costumbrista. Palpitaba y vivía de la ciudad de la que era oriundo. Era muy exigente en el vocabulario. Tenías que decir exacto lo que él decía. Hoy los productores permiten que los actores improvisen. Tenía un lenguaje bello. Las mujeres se identificaban y sentían que no estaban tan solas. Esto es trascendente de la telenovela. Eran melodramas, o sea, el drama de la melodía.
Creo que murió de tristeza, pienso que se dejó morir, porque no se cambió el stent por el bypass. Decidió que Víctor Agú adaptara dos de los libros. En el fondo creo que ya no quería estar porque no tenía espacio. Hoy son holdings. Hoy 'presentan' los que ponen la plata, que cobran el 50 por ciento, y a veces el 100. Alberto no se adaptó a que las secuencias pendientes no siguieran al otro día, entonces se refugió en la radio. Nos pagaban cien pesos (lo último que hicieron), que lo gastabas en taxi y para tomar un café. No tenemos el orgullo de su argentinidad.
Después del mundo de Irak, ¿qué vas a poner en ficción? Se perdieron valores, el amor era el canto. La gente dice que se aburre con el amor. Hay que buscar entonces elementos aleatorios. Como que no se permite que el romance vaya en primer plano. Tengo miedo de que se haya perdido el radioteatro. La Ley de Medios dice que tiene que haber un sesenta por ciento de producción nacional, pero puede ser no ficción. Llamé a cinco diputados y cinco senadores. Quiero creer que no entendieron.
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