REYNALDO SIETECASE
“Cuido mi firma, como dirían los viejos periodistas de la gráfica”
Por Agustín Tauler
agustin.tauler@hotmail.com
Es rosarino. Poeta, narrador y periodista. Trabaja en radio, televisión y gráfica. Pasó por casi todos los medios de comunicación de su ciudad natal (Rosario/12, LT8, LT2, Diario La Capital y Canal 5, entre otros). Desde 1998 desarrolla el periodismo en Buenos Aires. Fue editor de la revista Veintitrés y columnista de los programas Detrás de las Noticias y Día D, ambos conducidos por Jorge Lanata.
En la actualidad conduce Mañana es tarde, de lunes a viernes de 17 a 19 por Radio del Plata (AM 1030), y en televisión hace Tres Poderes, junto a Maximiliano Montenegro y Gerardo Rozín, los domingos a las 20.30 por América, y Lado Salvaje por América 24. También es colaborador permanente del diario Crítica de la Argentina.
-¿Cuánto hace que estás en el periodismo? -Ah… Qué se yo… (piensa sobre el escritorio de Radio del Plata ante la primera pregunta de TELEVISIÓN Y MEDIOS). Profesionalmente 20 años, no profesionalmente quizás un poco más, en la época de la facultad. De todas maneras, hice siempre revista, yo vengo de la literatura del periodismo, no al revés. O sea, siempre estuve muy ligado al tema de la escritura y las primeras comunicaciones en las que participé eran literarias, revistas que en aquel momento se llamaban alternativas o independientes. Y en un momento, después de haber hecho muchos laburos en mi vida -trabajar en una imprenta, metalúrgica, en un banco, en muchos lados- gané una beca para Clarín. Y es como que, de pronto, me di cuenta que podía vivir del periodismo, que era por lo menos el trabajo menos hostil…
-O sea que no fue algo buscado…
-Me parece que casi un poco y un poco. Yo estaba más ligado, insisto, a la literatura que al periodismo. Después que hice la beca de Clarín, venía haciendo algunas cosas en Radio Nacional en Rosario, y cuando entré a una redacción por primera vez y me di cuenta que había gente que vivía escribiendo, dije: ‘yo voy a vivir de esto’. Como que me tomé hasta la decisión de decir ‘no me sacan de acá ni con la policía’. No por el lugar físico sino por el oficio digo, quería tratar de laburar de esto. Fue en el 89, por eso digo 20 años de manera profesional, pero bueno, algunos años antes haciendo revistas y estas cosas.
-¿Qué medio te atrae más?
-La verdad que me interesan los tres medios. Yo soy un poco crítico con la tele, ahí es como todo muy vertiginoso, a veces hay poco tiempo para pensar, y creo que es lo que menos me gusta por esos aspectos. Pero tiene un poder de penetración y de convocatoria como ningún otro medio. Me parece que la radio es un poco más intimista, hay menos presión con el rating, permite comunicar mejor y crear climas. Cuando murió Mario Benedetti, puse dos poemas de él, y eso en televisión te mata, salvo porque se murió. También pongo a escritores, voces, o sea, te podés permitir cosas que no te permitís habitualmente con la locura que hay en la tele. Pasa que yo vengo de la gráfica, ¿entendés? De la escritura, o sea que es muy próximo. El orden de preferencias quizás es la gráfica, la radio y la tele, un poco así. Siempre te pagan mejor al revés, en el orden inverso, por eso creo que hago de todo. Y además, tiene que ver con hacer de todo y estar en todos los medios, que le puedo aconsejar a cualquier periodista: tenés que hacer lo que venga, no se puede elegir. Después de mucho tiempo sí, pero al principio hacés lo que podés, y bueno, creo que empecé así, lo que me daban lo hacía.
“Me gusta contar historias, hago mucho periodismo político, mi carrera se fue derivando para ahí también porque había lugar y me metía por el lugar donde había lugar, valga la redundancia”, explica. Y cuenta: “Pero he hecho de todo: crónica deportiva, muchas entrevistas de cultura... En la gráfica me gusta la crónica porque te permite hacer registros interesantes sobre las personas. Y en la tele me gusta cuando uno tiene tiempo de preparar informes y poder contar de otra manera. Ahora me acabo de comprar una camarita que estoy usando mucho y está bueno porque me permite esa cosa que te impedía la tele, que tenés que llamar a un camarógrafo, organizar, y ahora también la camarita te permite a lo mejor resolver un tema por vos mismo y está buenísimo eso. Te permite volver a la idea de cronista, que es a mí lo que más me gusta”.
-Algo que hoy en día puede hacerlo cualquier persona que tenga una, o hasta con el celular...
-Las nuevas tecnologías han hecho una especie de revolución, vos me estás grabando con un teléfono, ha cambiado todo. Hay teléfonos que te permiten transmitir ya directamente la imagen en tiempo real, la verdad que todo avanza a un ritmo vertiginoso. Lo que yo trato es no perder esta idea básica que tengo de contar historias, de funcionar como un cronista, tanto en la tele, como en la radio o en la gráfica.
-Tres Poderes es uno de los pocos programas políticos que ha quedado en la televisión abierta…
-Sí, ha quedado resumido todo en el cable. Creo que es muy valioso, por ejemplo, lo que hace América, no porque sea el canal que emite el programa nuestro sino porque en realidad, los programas políticos, si están bien hechos y son independientes, generan problemas en general. No venden mucha publicidad, no es lo que los anunciantes piden, prefieren un programa de entretenimientos o un partido de fútbol a la hora de publicitar, ¿y qué otro inconveniente más? Tampoco tienen mucho rating si vos lo comparás con un show como el de Tinelli o con Fútbol de Primera, o como fue Operación Triunfo, son todas desventajas en principio. Ahora, un programa político da prestigio, es necesario en cualquier medio de comunicación. Es una pena que los canales no apuesten a estos ciclos donde se debaten las ideas, se discute el país .Es curioso que sólo un canal lo tenga, y la verdad que es un mérito y una apuesta muy fuerte de América.
-¿Será porque no le interesan a la gente estos programas?
-Creo que hay un porcentaje importante de gente, más allá del entretenimiento. Nosotros hemos llegado a hacer más de 5 puntos de rating, que para América esa medición es una extraordinariedad, con un programa de dos horas y media, o sea que quiere decir que hay 500 mil personas que les interesa estar escuchando política "dura" y no otra cosa. Hacemos política y hacemos política. Hemos entrevistado en un mismo programa a entre 15 y 20 personas, que no le interesará a todos, pero hay un sector importante que genera eso: el ABC 1, gente de clase media y que toma decisiones todos los días. Y está bueno que estos programas existan independientemente de los problemas que generan. Insisto, muchos medios de comunicación prefieren encasillar estos programas en el cable, que es válido y está bien, si yo también hago un programa de cable. Pero me parece que es una pena que lentamente el periodismo, el debate o discusión -porque no solamente el periodismo político-, se vaya encajonando y se haga cada vez menos popular, si se quiere. Porque la televisión abierta lo que te garantiza es eso, que se abra la cosa lo más posible.
-Un deseo que quieras en el futuro en tu carrera.
-La verdad -dice luego de pensarlo- que yo siempre viví mi carrera como una especie de maratón, no como una carrera de 100 metros. Creo que las cosas se van dando. Yo vengo laburando de la misma manera, cuido mi apellido y mi nombre, cuido mi firma, como dirían los viejos periodistas de la gráfica, es decir, no hago nada que no les pueda explicar a mis amigos, esa es mi frase de cabecera cada vez que me proponen hacer alguna cosa. Digo ‘a ver qué dirán mis amigos’, cuando vuelvo a Rosario y me tengo que sentar a comer un asado con ellos. Y me ha ayudado mucho el tener ese parámetro ético que son mis amigos o mis seres queridos. ¿Qué puedo querer en mi profesión? A lo mejor laburar un poco menos, ganar un poco más para poder dedicarme más a la literatura, que es mi otra gran pasión, porque trabajo demasiado. Igual escribo mucho, ya tengo otra novela terminada de la que tengo un par de títulos pero no todavía el final, es otro policial -es autor también de Un crimen argentino (2002) y del libro de cuentos Pendejos (2007), entre otros-.