"Salí del mundo de la cámara para ir al del escenario”Gasalla, en diálogo con el resto de la prensa, contó que estar en Mar del Plata es “como una aventura” y demostró estar muy feliz de volver a hacer esta obra -producida por Nacho Laviaguerre- donde encarna a Mirta Bertotti, una ama de casa de 52 años que vive en la Ciudad de Mercedes junto a sus tres hijos, su marido y su suegro (Enrique Liporace, Alberto Anchart, Esteban Pérez, Nazareno Mottola y Eliana González).
“El público ha sido maravilloso, una cosa impresionante”, expresó aunque desconoció si eran todos marplatenses (“debe haber muchos antes de que venga el malón”), y agregó que para los actores, los aplausos son “difíciles de explicar”, para decir luego que “es la devolución que hace el público por lo que acaba de ver”.
“Emoción”, “adrenalina” y “fervor” fueron otras palabras que salieron de la boca del artista, por lo que definió que todo esto se vive con un “gran placer”, y pensó que seguramente había mucha gente que no había visto la obra en Buenos Aires y que tenía ganas de hacerlo ahora.
Por más que “uno tiene cancha”, y aunque ya había pisado el escenario del Neptuno, Antonio declaró que igualmente era cambiar de escenario, por lo que significaba algo nuevo.
“Creo que la obra tiene un montón de cositas dentro del humor o de la locura que tiene que son muy emocionales y la gente lo vive muy bien”, consideró.
Bertotti trascendió en Europa a través de Internet (“una cosa infernal que todavía la gente no terminó de descubrir del todo”) gracias a la historia escrita por Casciari, quien vive en Barcelona.
Además, Gasalla adelantó que el espectáculo va a tener larga vida, ya que, luego de la temporada marplatense, volverán a Buenos Aires, además de hacer el interior del país. Y se habla también de llevar la obra a Miami, Madrid y Barcelona, y es probable también que se haga la versión cinematográfica.
“Para que la gente venga no hay una fórmula y tampoco es un secreto lo nuestro -explicó-. Los actores tenemos una profesión que obliga a estar siempre bien hasta el día que te abandone la memoria o la salud, pero cuando uno actúa tanto tiempo -hablo de mí, de Liporace, de Alberto Anchart, que tenemos muchos años de profesión- hay algo que te hace renovar lo que hacés casi todos los días o todos los días. Ninguna función es igual aunque parezca, y ninguna función tiene la misma repercusión en la gente. Eso hace que uno pueda hacer o repetir algo todos los días y que sea nuevo”.
Aunque dijo saber que hay público de todas las edades, contó que lo sigue más la gente mayor. “Yo veo mis viejitas de ahí adelante que son ganadas a través del personaje que hago de la Abuela mezclado con que tengo muchos años y trabajo hace mucho tiempo, entonces hay gente que por suerte me sigue. Es que tengo casi la misma edad de esas viejas de las que hablo”, comparó.
También señaló que para el actor “es bueno hacer como un ejercicio de la profesión de cambiar de una cosa a la otra”, ya que salió “del mundo de la cámara” para ir “al mundo del escenario”.
“Saqué la cabeza de ese mundo que es el cine, son siete u ocho semanas donde uno convive con los técnicos, con la gente, con los actores, es mucho tiempo, filmábamos de ocho de la mañana a casi diez de la noche, y de pronto tomé el avión y me vine para acá”.
Y largó el siguiente concepto: “El cine es una experiencia muy particular porque te vas metiendo lentamente en la vida de ese personaje”.
http://television-medios.blogspot.com/2009/12/exclusivo-antonio-gasalla.html
http://television-medios.blogspot.com/2009/12/mas-respeto-que-es-un-suceso.html
“El público ha sido maravilloso, una cosa impresionante”, expresó aunque desconoció si eran todos marplatenses (“debe haber muchos antes de que venga el malón”), y agregó que para los actores, los aplausos son “difíciles de explicar”, para decir luego que “es la devolución que hace el público por lo que acaba de ver”.
“Emoción”, “adrenalina” y “fervor” fueron otras palabras que salieron de la boca del artista, por lo que definió que todo esto se vive con un “gran placer”, y pensó que seguramente había mucha gente que no había visto la obra en Buenos Aires y que tenía ganas de hacerlo ahora.
Por más que “uno tiene cancha”, y aunque ya había pisado el escenario del Neptuno, Antonio declaró que igualmente era cambiar de escenario, por lo que significaba algo nuevo.
“Creo que la obra tiene un montón de cositas dentro del humor o de la locura que tiene que son muy emocionales y la gente lo vive muy bien”, consideró.
Bertotti trascendió en Europa a través de Internet (“una cosa infernal que todavía la gente no terminó de descubrir del todo”) gracias a la historia escrita por Casciari, quien vive en Barcelona.
Además, Gasalla adelantó que el espectáculo va a tener larga vida, ya que, luego de la temporada marplatense, volverán a Buenos Aires, además de hacer el interior del país. Y se habla también de llevar la obra a Miami, Madrid y Barcelona, y es probable también que se haga la versión cinematográfica.
“Para que la gente venga no hay una fórmula y tampoco es un secreto lo nuestro -explicó-. Los actores tenemos una profesión que obliga a estar siempre bien hasta el día que te abandone la memoria o la salud, pero cuando uno actúa tanto tiempo -hablo de mí, de Liporace, de Alberto Anchart, que tenemos muchos años de profesión- hay algo que te hace renovar lo que hacés casi todos los días o todos los días. Ninguna función es igual aunque parezca, y ninguna función tiene la misma repercusión en la gente. Eso hace que uno pueda hacer o repetir algo todos los días y que sea nuevo”.
Aunque dijo saber que hay público de todas las edades, contó que lo sigue más la gente mayor. “Yo veo mis viejitas de ahí adelante que son ganadas a través del personaje que hago de la Abuela mezclado con que tengo muchos años y trabajo hace mucho tiempo, entonces hay gente que por suerte me sigue. Es que tengo casi la misma edad de esas viejas de las que hablo”, comparó.
También señaló que para el actor “es bueno hacer como un ejercicio de la profesión de cambiar de una cosa a la otra”, ya que salió “del mundo de la cámara” para ir “al mundo del escenario”.
“Saqué la cabeza de ese mundo que es el cine, son siete u ocho semanas donde uno convive con los técnicos, con la gente, con los actores, es mucho tiempo, filmábamos de ocho de la mañana a casi diez de la noche, y de pronto tomé el avión y me vine para acá”.
Y largó el siguiente concepto: “El cine es una experiencia muy particular porque te vas metiendo lentamente en la vida de ese personaje”.
http://television-medios.blogspot.com/2009/12/exclusivo-antonio-gasalla.html
http://television-medios.blogspot.com/2009/12/mas-respeto-que-es-un-suceso.html
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