domingo, mayo 10, 2009

Volvió el mejor Marcelo

Si me hubieran preguntado meses atrás qué pensaba de Tinelli, hubiera dicho (de hecho lo manifesté en este blog) que me había saturado hasta el hartazgo con sus certamenes de baile, de canto y de patinaje, mechado con peleas mediáticas, lo que lo habían convertido en un Rial cualquiera. Pero esta semana vi al Marcelo que quería ver.


Y si bien mostró cosas ya conocidas, como los Tangueros con Cacho Castaña, los Taxi Boys con Evangelina Anderson y Martín Demichelis o Diego Korol cubriendo el partido Real Madrid-Barcelona (excepto el Bailando Kids), me gustó volver a ver a todos sus viejos humoristas.
A saber, José María Listorti, Freddy Villarreal, Pablo Granados, Pachu Peña, Álvaro "Waldo" Navia, Raúl "Larry De Clay" Biaggioni, Roberto Peña, Sebastián Almada, Toti Ciliberto, Fernando "Pichu" Straneo, Jorge "Carna" Crivelli, Martín Bossi, Martín "Campi" Campilongo, Yayo Guridi, Diego Korol y el "Turco" Naim Sibara (¿y Sergio Gonal?).

Además de Gladys Florimonte, Leo Rossenwaser, Jorge Fossetti, Mariano Iúdica, Mauricio Jortack, Walter Dangelo, Claudio Rico y Marcela "Enana" Feudale.

El humor fue la característica principal de Videomatch a lo largo de su historia, pese a que en un comienzo haya surgido como programa deportivo, y más tarde volcándose a los bloopers.

Las primeras imágenes se vieron en blanco y negro con los astronautas que llegaron a la Luna en 1969, el gol de Diego Armando Maradona en el Mundial 78, y la caída del Muro de Berlín, además del desembarco del primer presidente negro a la Casa Blanca, Barack Obama, a quien le doblaron la voz como hacían en los viejos tiempos.

Luego tres cantantes iniciaron unos acordes bluseados de "Twist y Gritos", la vieja cortina del programa, y se fueron sucediendo coreografías para las que hubo 70 bailarines, acróbatas y clavadistas, con un lujo casi hollywoodense. Luego dieron paso a un adagio realizado por Valeria Archimó y Hernán Piquín, que si bien lo suyo lo hicieron muy bien, fue lo que menos me gustó ya que me hacía acordar a los bailes del año pasado.

Párrafo aparte merece la apertura que recreó la serie Lost, grabada en Colonia, Uruguay, constituyendo una realización impecable.

Muy divertida fue la intervención de Antonio Gasalla caracterizado como Olga, una antigua maquilladora del conductor, quien le hizo hablar sobre su tan comentada separación de Paula Robles, aunque quizás no ahondó lo suficiente. Sin embargo, el humorista demostró una vez más su alta capacidad para hacer reír a todos, y le hizo mostrar también al conductor el promocionado tatuaje de su brazo izquierdo.
Guillermo Francella fue otro de los humoristas convocado por El Cabezón, para hacer con él la sit-com “Un día en la vida, es vida", escrita por Paco Hase, donde también hizo alusión a su separación.

El cierre fue a lo grande con Martín Bossi imitando a Fito Páez, quien cantó "Dále alegría a mi corazón" junto a los originales Los Nocheros y Raúl Lavié que estuvieron bien, un Chaqueño Palavecino que no sabía la letra, una Mona Jiménez y un Adrián Otero desafinados, un Sergio Denis sin voz, una Patricia Sosa excelente pero que no pudo contra Valeria Lynch, quien les pasó el trapo a todos por encima, aunque rescato el nivel de convocatoria.

Es un orgullo que la televisión argentina tenga un show de semejante calibre, en una pantalla que se mira últimamente demasiado a sí misma.

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